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Microcreditos Claves
22 Ago 2019

Conoce Las Claves De Los Microcreditos

Los microcreditos distan ya de ser aquellos productos financieros que solo conocían algunos iniciados en el mundo de la economía. Hoy en día ya son grandes masas de población las que se encuentran familiarizadas con este concepto. Y no solo han oído hablar de él, sino que, además, pueden disfrutar de sus ventajas directamente. No desde un punto de vista asistencial, sino como consumidores que apuestan por un producto, en este caso financiero, cuyas condiciones consideran que les compensan.

Pero ¿qué es lo que ha sucedido para que lenta, pero firmemente, los microcréditos se hayan consolidado en el imaginario común de nuestras sociedades? Vale la pena dedicar un tiempo a analizar cómo se ha incrementado su popularidad entre nosotros. Sigue leyendo.

La lenta, pero inexorable, evolución de los microcreditos

Cuando nos remitimos al concepto microcrédito, nos viene a la cabeza, si conocemos la historia de este término financiero, la figura de Mohamed Yunus. Se trata de un profesor bangladesí que fomentó un producto financiero adaptado a las especiales condiciones de pobreza de algunas regiones de la Tierra. Como, por ejemplo, algunas de las que se encuentran en su país.

Como se observaba la necesidad de financiación para llevar a cabo iniciativas que crearan riqueza en esas regiones, se pensó en dotar a estas sociedades de instrumentos que les permitieran conseguirla al margen de la naturaleza puramente caritativa y benéfica de la ayuda internacional. Has de tener en cuenta que las condiciones de pobreza de los habitantes de estos países dificultaban el acceso a estas vías de financiación por los canales tradicionales de las instituciones bancarias.

Imagina que, de primeras, los solicitantes del préstamo no podían aportar unas garantías creíbles de devolución del dinero prestado. Así que, si no recibían el crédito que requerían, tampoco podían poner en marcha el proyecto que posibilitara la creación de riqueza en la zona. Se trataba de un círculo vicioso que había que tratar de romper. En este sentido, los microcreditos se iban a convertir en unos elementos esenciales para potenciar el desarrollo de estas regiones.

¿En qué consistían estos productos financieros?

Como te estábamos contando, suponían unos instrumentos que se pusieron en circulación durante la segunda mitad del siglo XX para promover la economía en los Estados subdesarrollados. Sobre todo en las áreas más empobrecidas de los continentes africano y asiático.

¿Pero qué los diferenciaba, por poner dos ejemplos distantes entre sí, de un crédito bancario común y de una subvención de un organismo internacional? Básicamente, que se facilitaba el acceso a la financiación mediante unas condiciones que podríamos considerar muy blandas.

No nos referimos, por otra parte, a que se tratara de subvenciones a fondo perdido. El dinero prestado o una parte de él habrían de ser devueltos, pero cierto tiempo después de que la iniciativa generadora de riqueza en la zona hubiera comenzado a dar resultados positivos. En forma de productos o dinero.

De este modo los proyectos podían arrancar, aunque quienes iban a ser sus principales beneficiarios no contaran con fondos para levantar o garantizar la devolución de la primera inversión. Se empezaría a devolver el dinero prestado una vez se hubiera producido la modernización mediante la implantación de maquinarias sofisticadas de un campo de cultivo o se hubiera levantado una fábrica en un descampado. Hasta que no se recogieran los alimentos o se manufacturaran productos no se pediría la devolución del dinero prestado.

Gracias a estos productos financieros de nuevo cuño se podían poner en marcha actividades económicas en zonas devastadas y se creaban unos empleos que sacaban de la marginalidad a grandes cantidades de ciudadanos. Por lo tanto, se entiende que los microcréditos hayan sido unos productos financieros muy afamados y valorados. No en vano su éxito ha estado detrás de que hayan cosechado numerosos éxitos en certámenes internacionales.

Implican, al fin y al cabo, una alternativa a las subvenciones benefactoras de toda la vida y enfatizan la confianza en la responsabilidad de quienes han de combatir la pobreza desde el terreno. En cierto modo esta idea original y fundamental de los microcréditos sigue estando detrás del espíritu que ha inspirado la comercialización de estos productos financieros en el mercado general.

A continuación analizamos cómo se han hecho un hueco por méritos propios entre los productos que ofrecen las entidades de crédito. Presta atención.

La segunda evolución de los microcréditos

Por otro lado, la llegada de los microcréditos a los mercados occidentales ha tenido una evolución que no solo ha dependido de la del producto anteriormente repasado.

En los países de nuestro entorno siempre habían existido unos productos que podíamos asimilar a los microcréditos en una de sus características: la escasa cuantía de las sumas de dinero que se prestaban. Sin embargo, la explicación acerca de por qué se prestaban estas cantidades relativamente pequeñas era diferente a la de los microcréditos de las regiones subdesarrolladas.

En los microcréditos ideados por Yunus se comenzaba prestando estas cantidades por el hecho de que trabajar en un entorno complejo aconsejaba ir poco a poco, es decir, consiguiendo logros progresivos que permitieran ir a más en un futuro cercano. Por lo que respecta a los microcréditos que también existían entre nosotros en un periodo de tiempo paralelo, hemos de señalar que no prestar altas sumas de dinero reducía el riesgo para los prestamistas.

Ten en cuenta que, en contraposición a las condiciones blandas de los microcréditos que te habíamos explicitado, en estos casos más cercanos nos estamos refiriendo a unos productos financieros que solían quedar fuera del mercado de los bancos tradicionales y se caracterizaban por un mayor riesgo, lo que solía asociarse a unos intereses más altos.

Por lo general, numerosos perfiles acudían a este mercado de los microcréditos cuando no podían conseguir la financiación que ambicionaban en los bancos convencionales. Y recuerda que, por aquellos tiempos, los bancos no ponían tantos requisitos para obtener financiación como ahora, ya que se guiaban por la confianza que les daba el historial de crédito del cliente.

Por consiguiente, nos estamos refiriendo a un mercado relativamente marginal. Pero esta tesitura iba a cambiar y los microcréditos que se iban a comercializar en nuestro país acabarían por ser una mezcla de los que se ponían en circulación en los países del Tercer Mundo y estos productos financieros a los que se recurría un tanto a la desesperada.

Pero ¿qué es lo que estaba a punto de pasar para que estos productos financieros se volvieran más atractivos para su público potencial? En las siguientes líneas te lo contamos. Presta atención.

Las ventajas de los microcréditos que se ofrecen en nuestro país

Te preguntarás cuál fue el nexo que unió las ventajas de los microcréditos originales en unos productos que, salvo por la rapidez con la que eran concedidos y su escasa cuantía, no tenían demasiado que ver en sus condiciones favorables.

La clave de la transformación en positivo de estos productos financieros residió en el uso de Internet, que se iba a popularizar entre nosotros a partir de los primeros años del siglo en curso. Sin duda las facilidades que proporcionó iban a permitir rebajar los costes de los productos a ofrecer. No haría falta gastar grandes sumas de dinero para llegar a los clientes y esta oportunidad iba a ser ahora posible fuera del circuito de las grandes entidades bancarias.

El ámbito del crédito se ampliaba a nuevos actores y la banca online destacaría por las condiciones favorables que iba a ofrecer a sus clientes. A continuación desgranamos qué ventajas diferenciarían sus productos financieros de los que estaban presentando los bancos de toda la vida.

Una contextualización necesaria

Por otra parte, hay un elemento de contexto que sin duda va a contribuir a hacer todavía más atractivos estos pequeños créditos para su target. Se trata de la presión que, respecto a la financiación, generó la crisis que padeció nuestro país en 2008. Una crisis cuyos efectos se hicieron sentir con gran intensidad en el sector bancario. Tanto que acabaron provocando un cierto ahogamiento de la financiación de los particulares.

Ten en cuenta que el sistema bancario convencional fue acusado de manirroto por parte de unas instituciones públicas, que también habían contribuido a su crisis. Se comprobó que existían numerosos préstamos y créditos que no se habían devuelto. A cambio del rescate mediante fondos públicos se instó a los departamentos de riesgos de los bancos a que asumieran unas mayores medidas de control sobre los productos financieros que vendían a sus clientes.

En este sentido los bancarios se empezaron a curar en salud exigiendo requisitos que antes no se valoraban con tanto ahínco, como las nóminas, los avales o la ausencia de los censos de morosos de RAI o ASNEF. Esta mayor severidad de los requisitos acabaría por dejar fuera del circuito de la financiación a numerosos clientes de toda la vida.

La respuesta de las entidades alternativas de crédito

Indirectamente, esta coyuntura crítica supuso una nueva revalorización de los microcréditos que gestionaban las entidades alternativas de crédito. Muchos clientes de los bancos tradicionales no podían conseguir cumplir con todos los requisitos exigidos y otros no disponían del plazo suficiente para reunirlos y poder invertir a tiempo el dinero que deseaban obtener a préstamo.

Frente a este exceso de requisitos, la banca por Internet contestó facilitando un acceso más ágil a la financiación, lo que no conllevaba que no se establecieran garantías de devolución. Su propuesta, en este aspecto, pasaba por demostrar que se estaba en condiciones de retornar el dinero prestado gracias al cobro de unos ingresos regulares.

Y unos ingresos regulares no tienen por qué ser percibidos en concepto de nómina. Sin ir más lejos, la mayoría de los autónomos no cobran mediante nóminas, lo que no significa que tengan que ganar menos dinero que los trabajadores por cuenta ajena.

Así que esta mayor ligereza en el proceso de aprobación suponía una ventaja que los emprendedores y ahorradores no iban a desaprovechar. Por otro lado, como entidad que realiza habitualmente la intermediación entre prestamistas y prestatarios, creemos que resulta interesante que conozcas los pros y contras de estos productos financieros. Unos productos financieros que has de solicitar para pagos puntuales e imprevistos. Recuerda que, si abusas de ellos (como pidiéndolos para sufragar los gastos corrientes de los suministros básicos de la casa), puedes caer en un peligroso sobreendeudamiento.

Internet incrementa la agilidad de los procesos

De la misma manera que te avanzamos que Internet permitía abaratar la oferta de estos productos financieros, te informamos de que también aumentaba la demanda. Una demanda atraída por las comodidades y el ahorro asociados a poder llevar a cabo todas las gestiones online.

En este sentido, tenemos que destacar que poder hacer todos los trámites desde una página web suponía un ahorro considerable. Mientras que antes tenías que fotocopiar documentos y llevarlos a las colas de las sucursales bancarias, ahora simplemente ibas a haber de adjuntar unas informaciones bancarias (los citados ingresos regulares) y personales (los datos que aparecen en el DNI y que atestiguan que tienes entre 18 y 65 años y un número de teléfono móvil para recibir notificaciones sobre la evolución del proceso de tu microcrédito) mediante tu usuario y contraseña.

Seleccionarías el dinero del microcrédito y el plazo de tiempo en el que te comprometes a su devolución, lo que generaría los intereses propios de la operación. El ahorro de tiempo y dinero que logras mediante esta manera de hacer las cosas es indudable. Aparte, podrás disfrutar de hacer todos los trámites desde donde tú prefieras, puesto que no tienes que adaptarte a los horarios de apertura de ninguna entidad bancaria.

Cuando el algoritmo de la web haya cotejado tus datos bancarios, se denegará o se aprobará el microcrédito. Y, si tu cuenta corriente se encuentra en una entidad que trabaje con la que gestiona el microcrédito, el dinero va a llegarte en cuestión de minutos.

En definitiva, los microcreditos son unos productos financieros que han experimentado una larga y positiva evolución. Hoy en día te sirven para solventar determinadas necesidades económicas de una manera rápida y en condiciones muy favorables.