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Conoce Creditos Sin Nomina
25 Oct 2018

Conoce Los Creditos Sin Nomina

Los créditos sin nomina se han convertido en unos productos financieros muy apreciados entre los distintos perfiles de particulares que necesitan financiación: emprendedores, ahorradores… El origen de este éxito concreto, por otro lado, lo encontramos en un contexto relativamente reciente.

A continuación, te contamos qué circunstancias han influido en la popularidad de este tipo de créditos.

¿Por qué la solicitud de créditos sin nomina?

En el mercado del préstamo, la concesión de esta clase de créditos ha existido siempre. Y es que la existencia de los que contaban con unas condiciones más “blandas” que la mayoría ha sido una constante a lo largo de la historia. Una constante aunque, sobre todo en los últimos tiempos, también una excepción.

Ten en cuenta que el mercado de estos productos financieros tendió a desarrollarse y homologarse entre los diferentes estados. Es por entonces cuando la nómina se convirtió en un dato a tener en cuenta a la hora de considerar la capacidad de devolución de un cliente. Pero, como te hemos adelantado, los formatos de los créditos a lo largo del mundo han sido diversos. Y no siempre la nómina ha sido clave en su concesión.

Un repaso al contexto concreto de estos productos financieros

Por eso, vale la pena que nos detengamos en el contexto que la ha convertido en un referente, prácticamente, definitivo para determinar si un cliente es merecedor de financiación o no. En este sentido, tenemos que centrarnos en los años que ha durado la crisis económica estructural que comenzó en 2008.

En el marco de la última gran crisis que ha atravesado nuestro país, el sector bancario tuvo un protagonismo relevante. Recuerda que, entre otros problemas, se le achacaron los impagos de cuotas relativas a los créditos concedidos. Por este y otros inconvenientes, desde las instituciones públicas se promovieron unas medidas de ajuste que perseguían mayor austeridad en todo tipo de operaciones. La gestión de los créditos, por lo tanto, no iba a quedar fuera de ellas.

En el marco de la intervención pública del sector bancario, y como condición para su rescate, se estableció que se endurecieran las garantías relativas a la concesión de los créditos. Se trataba de evitar las pérdidas ocasionadas por devoluciones que no se efectuaban. Los departamentos de riesgos de los bancos tomaron nota de estas directrices y comenzaron a poner en práctica criterios más estrictos a la hora de conceder los créditos.

Estos son los requisitos específicos que comenzaron a exigirse

Así que, entre los requisitos que empezaron a solicitarse a los candidatos al crédito, destacamos la exigencia de un aval y una nómina. Estas premisas se convertirían en las claves para la aprobación de los contratos. Asimismo, empezó a considerarse la inclusión del cliente en los ficheros de morosos que gestionan entidades como ASNEF y RAI. Pero no cabe duda de que la acreditación de la nómina iba a ser la base en la que se fijarían cuando de conceder o desestimar un crédito se tratara.

Este requisito, por la seguridad económica que transmite a los responsables de los departamentos de riesgos de los bancos, se ha revelado como el mejor valorado en estos procesos. Además, suele estar vinculado a un contrato con una duración determinada. Si es indefinido o largo, mejor, en este aspecto, para quienes tienen que decidir acerca del crédito.

La nómina permite contabilizar las ganancias futuras de un candidato al crédito. Unas ganancias que, según la mentalidad bancaria, podrán ser invertidas en ir devolviendo las cuotas del crédito concedido.

En las siguientes líneas te explicaremos por qué los créditos sin nómina se han convertido en una alternativa idónea a la imposibilidad de acreditar un salario fijo para lograr financiación.

Unos productos financieros que no te exigen la nómina

Y es que, para demostrar que tienes capacidad de devolver un crédito, no hace falta que tengas una nómina. De hecho, si aplicáramos esta condición a todos los candidatos a la concesión de un crédito, habría un porcentaje de ellos que nunca lo conseguiría. Y lo absurdo de esta situación sería que, en una gran proporción de los casos, hay personas que no tienen una nómina que pueden ganar más dinero al mes o al año que otras que reciben sus ingresos mediante esta fórmula de pago. Por lo tanto, no tiene sentido, en estas circunstancias, denegar un crédito a quien ha demostrado una capacidad de devolución superior a la de quien cobra una nómina corriente.

Hay profesiones en las que, debido a los trabajos eventuales y no permanentes que se realizan para una diversidad de clientes, tampoco se cobra por nómina. En estos casos se paga a la finalización de cada obra o servicio realizado. Y, en estos supuestos, tampoco ha de considerarse que la capacidad de devolución del candidato que así cobra es inferior a la de quien percibe una nómina media. El ejemplo que deja esta cuestión más clara es el de un pintor de obras de arte de lujo. Como imaginarás, el pago por uno de sus cuadros puede llegar a superar las nóminas corrientes de un trabajador asalariado durante todo el año.

Por consiguiente, entenderás el éxito de estos créditos para los que no se te exige acreditar una nómina. Solo debes demostrar que percibes unos ingresos regulares, como los que hemos ejemplificado antes. El resto del proceso es igual de sencillo. Y es que solo tienes que introducir tus datos personales y bancarios en nuestra plataforma de Internet, ya que somos la entidad intermediaria para la concesión del crédito.

Las condiciones favorables de estos créditos

Como llevamos a cabo nuestra función de intermediarios por Internet, los trámites para gestionar los créditos sin nómina te van a resultar sencillos. Te van a permitir el ahorro de tiempo y dinero, dado que no tendrás que entregar los documentos teniendo en cuenta horarios de apertura de las sucursales.

En definitiva, los creditos sin nomina son unas soluciones idóneas para el acceso a la financiación de aquellos particulares cuyos ingresos son percibidos por la realización de trabajos concretos.