Depósitos a corto plazo

El depósito a corto plazo se trata de un modelo de depósito que comprende un plazo reducido para la conclusión del mismo y, por consiguiente, para la administración del dinero. Su fundamento se basa en un acuerdo entre el usuario, el particular o una empresa y también la entidad para que el usuario ceda una parte del dinero al banco durante un tiempo determinado a cambio de un tipo de ganancia implantado.

Generalmente, este tipo de depósitos se caracterizan porque finalizan pasada una semana, dos semanas, un mes o como máximo a los tres meses, aunque se pueden acordar otra serie de plazos según nos convenga.

Los depósitos a corto plazo son una buena alternativa si queremos obtener un provecho de nuestros ahorros sin que podamos dejar de tener en cuenta ese dinero durante un periodo de tiempo.

depositos a corto plazo

Por lo general, si el plazo del depósito es mayor, las probabilidades de que consigamos beneficios económicos son menores, aunque si dejamos los ahorros en un banco o en casa serán mayores. Por esta razón, resulta ser una buena opción para aquellas personas que ya saben que no van a precisar del dinero en un tiempo excesivamente largo.

Este hecho puede resultarnos atractivo, dado que si necesitamos el dinero en ese tiempo solamente perderíamos aquellos intereses que podríamos haber ganado, en tanto que el banco puede obtener provecho del dinero.

La diferencia que existe entre un depósito a corto plazo de uno largo es, principalmente, su fecha de vencimiento. Por eso, aquellos que tengan un tiempo de vencimiento de 12 meses e incluso menos son considerados depósitos a corto plazo.

Más información sobre los depósitos a corto plazo

Mejores depósitos a corto plazo

¿Cuáles son sus ventajas e inconvenientes?

A continuación, destacamos una serie de ventajas e inconvenientes que nos puede ofrecer este tipo de depósito:

Ventajas

1. La ventaja primordial que nos ofrecen estos depósitos es que pueden presentar una rentabilidad llamativa, sin ponernos en un compromiso a la hora de hacer la liquidación.

2. Suelen ser la alternativa más fácil para poder invertir, es decir, todo organismo financiero ofrece depósitos bancarios a sus clientes y su tramitación resulta totalmente sencilla.

3. Contratación a muy corto plazo.

4. Transparencia

Carece de letra pequeña, por lo que conocemos desde el primer instante cuánto dura, la rentabilidad y la solvencia.

5. Garantía suprema

Esto quiere decir que al estar asegurado por el Fondo de Garantía de Depósitos del Banco de España, si la entidad financiera quiebra, el Estado garantiza la devolución de un máximo de 100.000 euros a cada persona y banco.

6. Apto para cualquier ahorrador

No es necesario tener conocimientos financieros para la contratación de los depósitos. Se trata de productos que van dirigidos a todo tipo de ahorrador.

Inconvenientes

Como principales inconvenientes podemos destacar los siguientes:

1. Poca rentabilidad

La rentabilidad de los depósitos hace algunos años era parcialmente atractiva para aquellas personas que no quisieran alcanzar determinados riesgos. Actualmente, a pesar de ello, la rentabilidad casi no existe llegando a encontrarse por muy por debajo de la financiación.

2. La fiscalidad es poco atrayente

En caso de que se abonen los intereses de este depósito, seguidamente hay que abonarle a Hacienda aquella parte que se conoce como impuestos. Si las ganancias son de hasta cerca de 6.000 euros, hay que pagar un 19%. Si son entre más de 6.000 euros y hasta los 50.000, se pagará un 21% y de 51.000 euros en adelante, se tendrá que pagar el 23%.

3. No se podrá rescatar el dinero antes de concluya el plazo en el que venza y tendremos que pagar comisión. Por esta razón, si nos surge un contratiempo y necesitamos rescatar nuestro dinero antes de lo previsto tendremos que pagar una penalización.

¿Cómo se sabe la rentabilidad que ofrecen?

Primeramente, debemos tener en cuenta una serie de aspectos para saber la rentabilidad que ofrecen y son los siguientes:

1. El dinero que queremos invertir

Existen unos límites que demanda el producto y que no pueden exceder de entre 5.000 euros y 10.000 euros como mínimo y 100.000 euros de cantidad máxima.

2. El plazo del depósito

3. La rentabilidad que nos puede dar el depósito

4. Cómo se obtienen los beneficios

Y, ¿cómo se calcula la rentabilidad?

Para ello utilizaremos como ejemplo un depósito con estas características:

– Inversión de 1.000 euros

– Ingreso de beneficios a finales del mes

– Plazo de depósito: 12 meses

– La tasa anual equivalente (interés que nos genera el depósito) sería del 3% y el tipo de interés nominal (porcentaje pactado como concepto de pago por la cantidad de dinero prestado) sería del 2,94%.

Por lo tanto, como la liquidación de los beneficios es cada mes tenemos que hacer una división del 3% entre los 12 meses y como resultado nos daría un 0.25%. Dicho 0,25% sería el interés que podríamos recibir el mes primero, traducido a un ingreso de 25 euros. Actualmente, tendríamos en la cuenta 10.025 euros y al mes siguiente se vuelven a retribuir.

Finalmente, el dinero se vuelve a rentabilizar al 0.25% al próximo mes, así continuamente.

Consejos de uso

Como principales consejos sobre el uso de depósitos te presentamos algunos de ellos a continuación:

1. Elige uno que en el que no te veas obligado a pagar las comisiones para el mantenimiento de la cuenta en la que se vayan a abonar los intereses. A su vez, escoge aquel que tenga mejor remuneración.

2. La elección ideal sería escoger un depósito que te consienta la retirada del dinero que hayas depositado cada vez que te haga falta, sin tener que pagar ningún tipo de penalización.

Para elegir un tipo de depósito es necesario tener muy claras ciertas ideas. Por ejemplo, la situación en la que te encuentras y, sobre todo, la capacidad que tengas para renunciar a cierto dinero. La mayoría de las personas se decantan por el depósito a corto plazo también porque se utiliza como una herramienta que sirve para tramitar la liquidación de la persona que ahorra y así poder llegar a sacar beneficios en determinados tiempos, normalmente reducidos, y concretos.