Blog de finanzas personales

Administrar sus finanzas personales no tiene que ser una tarea desalentadora.
Facilidades de los Prestamos Personales Online
3 Abr 2019

Las Facilidades de los Prestamos Personales Online

Los prestamos personales online han surgido en el mercado para dar respuesta a un nuevo tipo de consumidor que ya no está por la labor de pasar horas y horas en una oficina bancaria. Ahora, en todos los sectores imperan las reglas de Internet, incluso en los productos bancarios más delicados, como es el préstamo.

Estos préstamos se caracterizan porque son rápidos de gestionar, poco exigentes en los requisitos que se piden al usuario y llegan a la cuenta bancaria destinataria en cuestión de horas.

Tipos de prestamos personales online

Antes, cuando pedías un préstamo tenías que aportar mucha documentación que alargaba la concesión del mismo, con lo que ello suponía para aquellos que necesitaban el dinero de inmediato. Además, las exigencias de la entidad bancaria provocaban que más de uno no tuviera acceso al dinero.

Los préstamos personales online que encontramos actualmente en el mercado son mucho más relajados, dando soluciones para todos:

Préstamos sin nómina

La nómina ha sido siempre la principal garantía para los prestamistas, sobre todo para las entidades bancarias. Hasta hace poco, era impensable conseguir que te prestaran dinero sin ella. Sin embargo, actualmente, esto es ya una realidad, ya que este documento ha sido sustituido por cualquier otro que acredite que tienes ingresos recurrentes, ya sea proveniente de la prestación por desempleo, la pensión o las facturas de autónomo.

Esto supone un alivio para grupos importantes de la sociedad española, como los parados, jubilados o trabajadores por cuenta propia que no podían acceder al crédito bancario y esto les hacía tener dificultades financieras.

Ahora, cualquiera puede pedir un préstamo personal en cinco minutos. Basta con hacer el registro online, en el que te pedirán una serie de datos personales, adjuntar cualquier documento que acredite que tendrás estos ingresos durante toda la vida del préstamo (es decir, hasta que acabes de pagar la última cuota) y esperar una hora a que te lo aprueben e ingresen el dinero en la cuenta personal que hayas indicado.

Préstamos con ASNEF

La ASNEF es una asociación de entidades de diferentes sectores, entre las que se encuentran las bancarias, que tienen en común los servicios de préstamo. Es conocida, sobre todo, por ser dueña del mayor registro de morosos de España, que es consultado por las empresas antes de prestar dinero.

La cantidad mínima adeudada por la que puedes entrar en este fichero no está establecida, de hecho, hay veces que es el resultado de un malentendido entre «deudor» y proveedor. Además, es bastante difícil salir de ella. Esto hace muchas personas estén ahí de forma injusta y que se le cierren todas las puertas para acceder a un crédito o préstamo.

De nuevo, ciertas empresas privadas se dieron cuenta que ahí existía una necesidad importante y lanzaron préstamos, que también se tramitan online y que son válidos para los registros de ASNEF. Si bien es cierto que no es oro todo lo que reluce y que, como el riesgo de impago es mayor, cada prestamista incluye unos límites a estos clientes, como pueden ser no exceder de una cantidad, no tener más de una deuda sin pagar o, por supuesto, que el motivo de que estén en ASNEF sea una deuda con ellos.

Préstamos sin aval

Un aval es una figura que suele estar ligada a las hipotecas o contratos de préstamos que se compromete a responder económicamente por otra persona que no lo ha hecho. Es decir, si el aval es personal, habrá un tercero que pagará por ti en el caso de que tú no lo hagas. Sin duda, es una relación de confianza que piden los bancos como garantía al impago, sobre todo cuando hablamos de cantidades altas.

No es fácil conseguir un aval, sobre todo porque al avalista se le exigen los mismos requisitos económicos, o más, que al titular del préstamo. Además, dado que es una relación basada en la confianza, como hemos dicho, normalmente se hace de padres a hijos y viceversa, con el riesgo del que tiene mucho que perder y poco que ganar.

Para aquellos que no tengan la suerte de contar con un avalista, pueden pedir un préstamo personal online sin mayores complicaciones. Eso sí, la cantidad no será tan alta como en aquellos que se asuma un menor riesgo.

La responsabilidad personal

Hay veces que las malas rachas económicas son fruto de la casualidad y otras veces, de una mala gestión personal. Cuando recurrimos a un préstamo, este tiene la capacidad de solucionarnos el problema si lo hacemos con cabeza, o de hacerlo más grande, si no actuamos con responsabilidad.

Antes de pedir dinero no puedes caer en errores como solicitar más cantidad de la que necesites, ponerte una cuota mensual que es difícil de asumir o, en el peor de los casos, dejar de pagarlo. Los intereses asociados a estos productos suelen ser ligeramente superiores a los tradicionales. Esto supone varias cosas a tener en cuenta.

Por una parte, cuantas más cuotas establezcas para devolverlos, más intereses vas a pagar en total. Esto es cierto, pero la cantidad mensual será menor, por lo que te va a permitir vivir más holgadamente y no quedar ninguna en impagada. Por otra parte, si te saltas alguna cuota u olvidas la deuda, esos intereses crecerán y crecerán hasta convertirse en algo insostenible.

En conclusión, el mercado financiero es, hoy en día, muy flexible y ha lanzado interesantes productos para que todo el mundo acceda al crédito, sea cual sea su situación.

De entre todos los productos, destacan los prestamos personales online que se caracterizan por ser muy rápidos y poco exigentes. Esto significa que ya no es preciso contar con un aval, tener una nómina o estar libre de deudas para optar a una cantidad importante de dinero si realmente la necesitas. Conseguirás minimizar el riesgo si certificas que tienes suficientes ingresos recurrentes hasta la fecha de devolución del dinero y actúas con responsabilidad, es decir, pidiendo solo la cantidad que necesites y sin dejar de pagar ni una cuota.