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Prestamos Sin Preguntas
9 Jun 2019

Los Prestamos Sin Preguntas Se Hacen Un Hueco En El Mercado

Los prestamos sin preguntas, como su propio nombre indica (hemos utilizado en este caso una denominación popular), no implican arduos cuestionarios para sus solicitantes, lo que los hace especialmente atractivos en el actual contexto de incremento de los trámites para la aprobación de estas operaciones.

Pero, valga la redundancia, te preguntarás por qué estos productos financieros se llaman préstamos sin preguntas. Si quieres saberlo, sigue leyendo lo que te vamos a contar. Además, descubrirás las características de unos préstamos que quizás puedas requerir en algún momento de tu vida.

¿Cómo surgen los prestamos sin preguntas?

Quizás no resulte tan obvio (por eso vamos a analizarlo) que, si existen los prestamos sin preguntas, se deba a que les precedieron los préstamos con preguntas. Por lo tanto, vale la pena comenzar con esta pequeña explicación contextual.

En primer lugar, te confirmamos que siempre han existido los préstamos con preguntas. Incluso los préstamos sin preguntas, como podrás comprobar más adelante, incluyen alguna cuestión a sus solicitantes. Eso sí, ni de lejos tantas como los productos financieros a los que, en este aspecto, se oponen.

Cuando nos referimos a los préstamos con preguntas, nos remitimos a que históricamente se ha hecho una evaluación de las condiciones de aceptabilidad del solicitante de un préstamo. En ocasiones hay que reconocer que era el historial crediticio (sus datos bancarios, en general) el que, en resumidas cuentas, hablaba por el cliente.

Se trataba de una época de mayor confianza, a nivel personal incluso, entre los bancarios y sus clientes. Pero estos tiempos quedan ya lejanos. Simplemente queríamos citarlos como antecedentes. No dejaba de ser normal, por otro lado, que los encargados de los departamentos de riesgos preguntaran a quienes pedían los préstamos por algunas informaciones que les sirvieran para evaluar la capacidad de devolución del dinero por parte de los clientes.

Sin embargo, las investigaciones más profundas sobre la viabilidad de las devoluciones iban a llegar vinculadas a un contexto social muy concreto. Toma nota.

La crisis aumenta el número de preguntas

Esta manera de hacer las cosas en la relación entre bancarios y clientes iba a cambiar drásticamente a raíz de la crisis económica estructural que se dio en nuestro país en 2008. El sector bancario español entró en quiebra y requirió de ayuda pública para ser reflotado. A cambio de este rescate se le exigieron mayores medidas de control de sus capitales.

Entre ellas, destacamos la relativa a garantizarse que la concesión de los préstamos no daría lugar a los impagos de sus cuotas. En este sentido, los departamentos de riesgos de los bancos recibieron presiones para analizar con un mayor rigor la aprobación de los préstamos. La medida más efectiva, por tanto, pasaría por incrementar los requisitos que se pedirían a la hora de conceder el dinero.

Así que, por ejemplo, los evaluadores de riesgos iban a solicitar un aval o una nómina. Y, además, se iban a encargar de revisar los censos de morosos de RAI y ASNEF con la intención de ver si los titulares aparecían en ellos. Si se daba esta circunstancia, el interesado podía ir olvidándose de recibir el préstamo.

El origen de los préstamos sin preguntas

La anterior coyuntura alejó a numerosos clientes de los bancos de toda la vida de estas entidades, ya que no pudieron conseguir la financiación que deseaban justo en el momento en el que les convenía. Una parte de ellos no tenía la capacidad de cumplir los requisitos que se exigían y la otra podía completarlos, pero este trabajo les costaba un tiempo que no podían permitirse a la hora de afrontar unos pagos que les atosigaban.

Así que, en este contexto, los préstamos sin preguntas se convirtieron en unas soluciones idóneas para lograr la preciada financiación. Como te avanzamos, lo de que no iba a haber preguntas se trataba de una simplificación. Ten en cuenta que de alguna manera debe garantizarse la entidad de crédito que el préstamo va a ser devuelto.

¿Cuál iba a ser la pregunta clave para valorar la concesión del préstamo? Básicamente la relativa a la existencia de unos ingresos regulares. Sin duda pueden rebasar la cuantía de una nómina, que es un formato de cobro muy poco habitual, por ejemplo, en el mundo de los autónomos.

Por consiguiente, cuando vayas a interesarte por uno de estos préstamos, no te harán ninguna pregunta relativa a las nóminas, los avales o las inclusiones en los registros de morosos citados. Entre otras cosas, por el hecho de que vas a poder hacer todas las gestiones online. Y ya sabes que las preguntas que te puedan realizar en una página de Internet siempre se contestan con una mayor tranquilidad.

En las siguientes líneas te contamos qué beneficios te reporta esta manera de hacer los trámites

La comodidad de poder hacer las gestiones por Internet

Se trata sin duda de una de las mayores ventajas de estos préstamos, los cuales suelen concederse por unas sumas de dinero que oscilan entre 300 y 800 euros. Poder seleccionar el que te hace falta por Internet, por otra parte, supone un considerable ahorro de tiempo y dinero.

No vas a tener que invertirlos en hacer fotocopias y llevarlas a las sucursales de los bancos. Por el contrario, vas a poder acceder al tipo de préstamo que requieres desde tu propia casa. A un solo clic. Lo harás cuando a ti te venga bien, ya que no estarás limitado por los horarios de apertura de las oficinas. Unas oficinas en las que ya no tendrás que hacer cola para que te atiendan.

Conseguir el préstamo que quieres va a ser tan sencillo como elegir el dinero y el plazo para devolverlo en el simulador de la página web. Si la introducción de datos personales y bancarios está en orden, no habrá problema en que tu proposición sea aprobada. Y, en estos casos, el dinero tardará horas en llegar a tu cuenta corriente.

En definitiva, los prestamos sin preguntas te proporcionan numerosas facilidades y lo hacen en un contexto complicado para el acceso a la financiación.