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Las Cuentas Remuneradas
18 Jun 2019

Saca El Máximo Partido de Tus Ahorros con Las Cuentas Remuneradas

Las cuentas remuneradas son un producto bancario que te ofrece un interés a cambio de tener tu dinero dentro de una cuenta que permite el acceso y disponibilidad del dinero de manera inmediata. Así que, en lugar de tener que pagar gastos y comisiones, obtienes un rendimiento financiero de tus ahorros si cumples con algunas condiciones.

Normalmente, la contraprestación para poder disfrutar de los intereses es, o bien el compromiso por parte del cliente de mantener un saldo mínimo constante, o bien no permite el domiciliar recibos y otros gastos, como tarjetas de crédito o débito, para asegurarse que es una cuenta destinada al ahorro.

Este tipo de cuentas son uno de los ganchos que utilizan los bancos para atraer a nuevos clientes con la promesa de rentabilidad y sin tener que renunciar a la disponibilidad del dinero.

Hasta que a finales de los 90 el grupo ING lanzara su Cuenta Naranja, el producto más parecido eran las cuentas o libretas de ahorro. Pero, a diferencia de las cuentas remuneradas, para recibir el pago de los intereses, tenías que dejar el dinero inmóvil hasta la liquidación de los mismos. El pago solía ser trimestral, semestral o anual y, si hacías una retirada el día anterior a la liquidación para hacer frente a una emergencia, recibías los intereses de la cantidad que tenías ese momento en el banco o incluso pagabas una penalización.

Las cuentas remuneradas, por el contrario, liquidan los intereses teniendo en cuenta el saldo diario, por lo que en la situación anterior, recibirías los intereses devengados de la cantidad total a excepción de lo que el dinero retirado este último día generase.

Ventajas y desventajas

  • Ofrecen una mayor rentabilidad por tu dinero que una cuenta corriente.
  • Permiten la disponibilidad inmediata a tus ahorros sin recargos. A no ser que se acuerde con el banco un período de carencia, este tipo de cuentas te permiten utilizar el dinero siempre que lo necesites.
  • No suelen tener comisiones. Es otra de las grandes ventajas con las que intentan atraer a los clientes. De tenerlas, habría que restárselas a los intereses para conocer la rentabilidad final.
  • Es un producto financiero de riesgo muy bajo. Los depósitos en este tipo de cuentas están protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos, que cubre hasta 100.000 € por titular en caso de que el banco tenga algún problema.
  • Conoces desde el principio el dinero que vas a recibir y, si el banco decide cambiar el tipo de interés, te tendrá que avisar con dos meses de antelación para que puedas decidir qué hacer con tu dinero.
  • Algunas cuentas te exigen un período mínimo de permanencia para el pago de los intereses, por lo que si necesitas utilizar el dinero depositado antes del plazo establecido, perderás los intereses generados o una parte de ellos. Esto se suele reflejar en la letra pequeña del contrato.
  • Saldos máximos y mínimos. En la letra pequeña del contrato también suelen venir indicados los máximos y mínimos para beneficiarse de todas las ventajas. Normalmente, el banco establece un máximo al que dejaría de pagar los intereses. Esta cantidad varía según el banco y puede ir desde los cinco mil euros hasta el millón.
  • Plazos de rentabilidad. Muchas cuentas de este tipo ofrecen un tipo de interés mayor los primeros meses para atraer clientes y, pasado este tiempo, la rentabilidad puede bajar. En las condiciones del contrato quedarán establecidos los tramos y los períodos (suelen ofrecer una rentabilidad más alta los 3-6 primeros meses y después bajar).
  • En muchas de ellas no se pueden domiciliar recibos ni asociar tarjetas de crédito y débito, por lo que tendrás que tener otra cuenta para realizar los pagos. Esto puede suponer una ventaja, ya que al tener los ahorros fuera de la vista, te resultará más fácil no pensar en ellos y evitar la tentación de utilizarlos para algo que no sea necesario, pero también puede suponer una incomodidad.

¿Qué papel juega una cuenta remunerada en tu estrategia de ahorro?

Aunque mayor que en las cuentas corrientes, la rentabilidad de una cuenta remunerada no alcanza unos porcentajes muy elevados, por lo que no es el producto financiero que mayor rendimiento nos ofrece por depositar nuestros ahorros.

En el mundo financiero, existen tres valores a tener en cuenta de cara a valorar una inversión: riesgo, disponibilidad y rentabilidad. En todos los productos bancarios, la rentabilidad depende de manera directa del riesgo e inversa de la disponibilidad. Por lo que una cuenta como esta, donde tienes disponibilidad inmediata y un riesgo muy bajo, la rentabilidad se mantendrá en niveles bajos.

En consecuencia, este tipo de inversiones son la cuenta perfecta para guardar el fondo de emergencia, ya que permiten tener disponibilidad inmediata de nuestro dinero a la vez que sacamos un rendimiento mayor que en una cuenta corriente y tenemos la garantía de que nuestro dinero no va a ir a ninguna parte.

Si no lo conoces, el fondo de emergencia es esa cantidad de ahorros que deberíamos tener guardada para imprevistos como una baja prolongada, la pérdida de un trabajo o un coche que deja de funcionar. La cuantía del fondo de emergencia deberá ser el equivalente a tus gastos mensuales de entre tres y seis meses, y se debe tratar siempre de dinero de disposición inmediata.

Tener tu fondo de emergencia en una cuenta remunerada es una estrategia excelente para sacarle un mayor partido a tu capital sin necesidad de renunciar a su accesibilidad inmediata.

Otro caso en que una cuenta remunerada sería de gran utilidad es en el supuesto de que tengas que guardar depósitos a devolver en un plazo indeterminado, como fianzas de alquiler o pagos que vayas a hacer en los próximos meses. Siempre y cuando te asegures que la fecha de realización de los pagos será posterior al período de carencia, estarás consiguiendo un dinero extra mientras esperas a tener que hacer el desembolso.

En situaciones de crisis económica, como la del 2008, o de alta inestabilidad e incertidumbre, como la mudanza a otra ciudad, puede ser que necesites utilizar gran parte de tu dinero o incluso que quedes al descubierto en tu cuenta. Poder tener guardado el dinero sin renunciar a la liquidez es otra de las ventajas por la que es una excelente alternativa para estos casos.

La cuenta remunerada, sin embargo, no es recomendable para los ahorros a largo plazo, ya que su rentabilidad es reducida. Como hemos visto anteriormente, podríamos sacrificar la disponibilidad, ya que no tenemos pensado utilizarlos, e invertir en depósitos, que ofrecen un tipo de interés mayor por tu dinero.

Tampoco es recomendable que destines tus ahorros para la jubilación a una cuenta remunerada, ya que, al igual que con el caso anterior, la rentabilidad que obtendrías es muchísimo menor que la que te daría un plan de pensiones.

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir una cuenta remunerada?

1.- Nuestras necesidades y estilo de vida. Dependiendo de tu personalidad, en ocasiones será conveniente tener dos cuentas separadas, una para ahorros y otra para ingresar la nómina, pagar los recibos, etc. Si eres de los que les cuesta ahorrar, seguramente no tener visibilidad directa del dinero que tienes guardado te ayudará a no contar con él. Si, por el contrario, eres de los que se motivan planificando cada gasto y viendo tu dinero crecer día a día, puedes tener todo el dinero en la misma cuenta.

Para estos dos tipos de personalidades hay dos modalidades distintas. Por un lado, si utilizas dos cuentas, te interesará tener una cuenta corriente y otra remunerada, mientras que si tienes solo una, existen opciones de cuenta corriente que te ofrecen los beneficios de una remunerada al superar cierto nivel de ahorros.

2.- Comisiones y rentabilidad. Algunas cuentas ofrecen una rentabilidad mayor que pronto se ve reducida por el pago de comisiones y gastos, y otras te devuelven un porcentaje de tus gastos o recibos. Ten en cuenta que lo que buscas es sacar el máximo partido a tu dinero sin tener que dejarlo en depósito, por lo que en lo que debes fijarte es en maximizar las ganancias minimizando los costes.

3.- Que no te cobren por el uso de tarjetas. Al igual que en el punto de arriba, lo que estamos haciendo es intentar minimizar los gastos. Puedes contratar la tarjeta con una empresa independiente de tu banco, pero en muchas entidades te la regalan. De esta manera, te estarás ahorrando también algo de dinero y maximizando tu beneficio.

4.- Que te resulte sencillo operar con el banco. Bien porque tengas una oficina cerca, o porque su sistema online te resulte sencillo, a largo plazo agradecerás tener una cuenta que entiendas y sea fácil de utilizar.

Como puedes ver, las cuentas remuneradas son la opción perfecta para ese dinero que a día de hoy no necesitas pero que puede ser usado en una emergencia en cualquier momento. Es un producto financiero muy seguro y estable que, pese a no ofrecernos la rentabilidad más alta del mercado, sí que nos permite obtener un rendimiento de los ahorros que tenemos destinados para el corto plazo.