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Las Cuentas Sin Comisiones
21 Ago 2019

Te Explicamos En Qué Consisten Las Cuentas Sin Comisiones

Las cuentas sin comisiones son unos productos financieros que, en comparación con otros similares (nos referimos básicamente a las que cobran comisiones) suponen una indudable ventaja.

Es evidente que, si vamos a analizar las características de este tipo de cuentas bancarias, se debe a que han cogido fama y valor por su oposición a las que mantienen el cobro de comisiones. Por otro lado, ya te avisamos de que todas las cuentas sin comisiones no son iguales. Coinciden en que no se pagan estas cantidades de dinero, pero pueden diferir en multitud de factores. Unos factores que siempre tendrás que contrastar con el máximo detenimiento para comprobar qué cuenta bancaria te compensa más.

Las comisiones, por tanto, son unas de las variables que pueden estar presentes o no en los productos financieros que te ofrecen. Te preguntarás, por otro lado, qué orígenes y objetivos tienen. Continuamos profundizando en su influencia a la hora de juzgar si nos convienen las cuentas bancarias. Toma nota.

Un poco de contexto sobre las cuentas sin comisiones

Si queremos entender por qué estos productos financieros se han puesto tan de moda, es preciso remitirnos a la existencia de las cuentas con comisiones. Retomamos, por tanto, la pregunta que nos formulábamos al final de la introducción.

Su respuesta nos señala que, sobre todo en contextos de crisis, los bancos tratan de cubrir mediante el cobro de comisiones en los diferentes productos que venden las dificultades para obtener rentabilidad en el que siempre ha sido su principal negocio (pese a que en los últimos años estas entidades también hayan diversificado con negocios como el inmobiliario).

Nos referimos a que los bancos, cuando de lograr beneficios se trata, dependen de que puedan prestar dinero a un tipo de interés más alto que al que se lo prestan a sus clientes. Sin embargo, ya sabes que en los últimos años los principales indicadores de tipos de interés están bajos, lo que complica la obtención de rentabilidades mediante estos sistemas de préstamos.

Por consiguiente, los bancos tradicionales han optado por suplir parte de las ganancias que cuestan más de conseguir por la vía del préstamo mediante el cobro por determinados servicios asociados a los productos que venden. No deja de ser, de hecho, un ejemplo similar al de la venta cruzada de productos bancarios. Como no se logran los beneficios esperados mediante la venta de algunos de ellos, se intenta asociar la necesidad que tiene un cliente de contar con ellos a la contratación de otro que no necesita, pero que va a compensar a la entidad.

De todas maneras, como usuario habitual de servicios bancarios, has de saber que existen alternativas a las cuentas con comisiones. En las siguientes líneas te las contamos.

La respuesta a la coyuntura de las cuentas con comisiones

Se suele decir que las leyes del mercado son sabias. En este sentido, iba a ser normal que las comisiones no se convirtieran en un elemento común de todos los productos bancarios. Por una parte, está claro que la mayoría de la gente requiere una cuenta corriente para realizar las operaciones económicas más simples de su día a día tanto laboral como personal, relacionadas básicamente con las compras y ventas. No obstante, una parte importante de los titulares de cuentas, especialmente los más mayores, suelen ser reticentes frente a los cambios en materia bancaria.

Hasta prácticamente la crisis que atravesó nuestro país en 2008, que tuvo una gran incidencia en el sector bancario, las relaciones de los clientes con los bancos se basaban, en un alto porcentaje, en la confianza mutua. No en vano había personas que no cambiaban de banco en toda su vida e incluso sus hijos heredaban lo que casi se convertía en una cuestión de militancia. Optar por los servicios de otro banco podía considerarse un motivo de inseguridad.

Por eso, los bancos tradicionales pudieron permitirse durante unos años mantener en el mercado diversos productos con comisiones. Sin embargo, comenzó a constatarse una pérdida de competitividad de estos, lo cual fue aprovechado en especial por las entidades de la banca por Internet para ofrecer, por ejemplo, cuentas corrientes sin comisiones.

El actual cliente de los bancos, una vez se van renovando las generaciones, es más crítico y tiende a comparar. Ya no se siente comprometido con una entidad bancaria de por vida, como algunos de sus antecesores. Por consiguiente, los bancos tradicionales perdieron un gran número de clientes, que prefirieron los productos sin comisiones que les proponían los bancos online.

Estas entidades, por el hecho de trabajar por Internet y debido a no tener que mantener amplias plantillas ni sedes físicas, estaban en condiciones de ofrecer unas condiciones en sus productos financieros que, en numerosos aspectos, resultaban más favorables que las de los bancos convencionales. Las cuentas corrientes sin comisiones iban a ser, en este aspecto, unos de los productos bancarios estrella mediante los que conquistarían una significativa cuota de mercado.

¿Para qué te sirve una cuenta corriente?

En primer lugar, has de saber que no todas las cuentas corrientes son iguales. Abrir una de ellas en determinadas condiciones dependerá tanto de tus objetivos como de los intereses del banco. Hoy en día, por otra parte, es casi imposible vivir en sociedad sin tener una cuenta corriente. Los pagos que se realizan por el banco son prácticamente tan corrientes como los que se llevan a cabo en efectivo. Y, por otro lado, tener tu dinero en una de estas cuentas te proporciona control y seguridad.

Posibilitan que puedas completar numerosas operaciones con tu dinero que hacen tu día a día más práctico. Nos referimos a operaciones como ingresar dinero en ellas o sacarlo (tanto desde el cajero automático como en las reuniones que conciertes con los bancarios), mandar y recibir transferencias de fondos, utilizar una tarjeta de crédito o débito vinculada a la cuenta o comprobar tus movimientos con el dinero acumulado en ellas.

Por otro lado, las cuentas corrientes se distinguen de otras bancarias en que ofrecen una baja rentabilidad por el dinero que se tiene en ellas. Por eso mismo han sido consideradas productos financieros conservadores y generaban una gran confianza entre los clientes de los bancos de toda la vida. Por ejemplo, las cuentas ahorro suelen ir asociadas a unas ganancias superiores. También es posible que una cuenta corriente sea remunerada y aporte una mayor rentabilidad. Sin ir más lejos, algunas de las que van vinculadas a una nómina pueden llegar a generar estos beneficios más altos.

Pero, volviendo al tema de las comisiones, te recordamos que estas se imponían por operaciones simples o incluso por la misma compra del producto y por continuar utilizándolo. Sin duda, su existencia hace que las cuentas corrientes, más allá de lo necesarias que son, resulten menos atractivas. Por eso las que los eliminan van a suponerte un ahorro considerable.

Como entidad que se encarga de intermediar entre las que prestan dinero y las personas u organizaciones que lo necesitan, en Bonsai Finance nos gusta que sepas distinguir entre las claves que harán que te compense más o menos un producto financiero. De este modo, tendrás suficientes elementos de juicio para elegir los que se adapten a tus necesidades.

¿Cuáles son las comisiones más relevantes?

A continuación, te informamos de esos molestos gastos que, si optas por las cuentas corrientes sin comisiones, podrás ahorrarte. No te los pierdas.

  • Mantenimiento. Cuota fija para que siga la cuenta abierta en su entidad. Se suele cobrar anualmente, aunque también existen mensuales y trimestrales.
  • Administración. Cantidad muy baja que se cobra el banco en cada operación. Si haces muchas, pueden llegar a alcanzar una buena suma.
  • Tarjeta de crédito o débito. Es una cuota anual que pagarás por la disposición de una de estas tarjetas vinculada a la cuenta corriente, lo cual siempre te aporta comodidad para acceder al dinero cuando estés fuera de casa. Interésate, en este sentido, por el producto de las tarjetas sin comisiones.
  • Números rojos. Si el saldo de tu cuenta corriente entra en cifras negativas, se te impondrá una comisión penalizadora de una mayor cuantía que las comentadas anteriormente. Por consiguiente, has de hacer todo lo posible para que esta situación nunca ocurra. Acuérdate de que esta comisión se aplica, por el hecho de que supone un gran inconveniente para el banco, incluso en las cuentas corrientes sin comisiones.
  • Transferencia. Se aplica una cantidad fija o un porcentaje de la que se envía a la cuenta corriente de otro banco.
  • Ingreso en ventanilla. Aún sigue existiendo en algunas sucursales esta práctica abusiva por el ingreso de efectivo en presencia de los bancarios.
  • Ingresar cheques. Se trata de una mala práctica muy similar a la del ingreso en ventanilla. Al banco le ha de interesar que se estén introduciendo capitales en sus arcas y no debería gravar con honorarios estas operaciones.
  • Por utilizar cajeros de otras entidades. La pueden cobrar tanto la entidad dueña del correspondiente cajero como el banco asociado a la cuenta corriente.

En definitiva, las cuentas sin comisiones te permiten realizar tus operaciones bancarias con facilidad y sin gastos innecesarios.