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Descripción Créditos Con ASNEF y Sin Aval
17 Dic 2019

Una Descripción de los Créditos Con ASNEF y Sin Aval

Créditos con ASNEF y sin aval es una denominación un tanto rebuscada. No por el hecho de que los elementos que forman parte de ella sean difíciles de entender, que no se da el caso, sino por la elección de unos y la exclusión de otros.

¿Por qué esta nomenclatura se remite a componentes como ASNEF y al aval introduciendo al primero y excluyendo al segundo? En realidad es algo bastante simple, y es que, básicamente, se trata de una cuestión publicitaria. Créditos como los que vamos a repasar en este texto forman parte de la familia de productos financieros de los urgentes que se gestionan por Internet.

Simplemente, quienes van a responsabilizarse de anunciar estos productos de la banca online hacen, por intereses de venta, mayor hincapié en unos u otros de sus beneficios. Pero esa elección para la denominación no implica que estos créditos no te aporten otras ventajas propias de los inmediatos tramitados por la Red que no son citadas en ella.

A continuación, repasamos las características principales de los créditos con ASNEF y sin aval para que tengas claro qué beneficios te puede reportar solicitarlos.

Las claves de los créditos con ASNEF y sin aval

Como hemos señalado, estos productos de la banca alternativa cuentan con dos componentes principales, los cuales no son incompatibles entre sí. Vamos a analizarlos por partes y, posteriormente, pasaremos a describir el resto de condiciones de estos créditos rápidos.

¿Qué significa que un crédito tenga ASNEF?

Los créditos, de por sí, no tienen ASNEF. Lo que se quiere expresar con la denominación empleada es que uno de estos productos financieros va a poder ser aprobado y concedido sin que le afecten las circunstancias relativas a ASNEF. Así que la siguiente reflexión es sencilla: ¿qué es ASNEF?

En primer lugar, te informamos de que se trata de las siglas de la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros y de Crédito. Esta coordinadora agrupa a entidades muy diversas. Sobre todo, a las que trabajan prestando dinero, pero también a otras distintas a los bancos, como las compañías de seguros. Las Administraciones Públicas, por su parte, también colaboran con ASNEF.

Pero, en este artículo, nos interesa esta organización debido a que lleva a cabo unos censos de morosos mediante las informaciones relativas a deudas contraídas por las entidades que la componen. Estas comparten los datos de impagos que acumulan como una especie de protección recíproca. De este modo, cubren sus espaldas frente a los perjuicios que les generan los potenciales morosos.

Sin embargo, uno de los problemas de estos ficheros es que se llevan a cabo de una manera automática y pueden acabar incluyendo a personas que, en realidad, no son morosas. Si quieres evitar los inconvenientes de aparecer en estos registros, como las complicaciones en el acceso a la financiación y la mala reputación, te tocará contactar con la coordinadora del censo. Y, en ocasiones, cuando esta no responde en la línea que esperas, deberás iniciar un litigio, con todas las molestias de tiempo y dinero que comporta.

Pero no siempre quienes aparecen en estas listas son morosos. También puedes haber sido incluido en ellas por las siguientes causas, que te podrán parecer relativamente poco justificadas.

  • Por una cantidad insignificante de dinero, la cual no te hubiera costado pagar si te la hubieran reclamado, pero que dejaste por abonar debido a algún olvido.
  • Por un error de cálculo por tu parte que hizo que pagaras menos por algún producto o servicio. No se te notificó claramente en su momento o por los cauces adecuados que debías dinero.
  • Por el cobro de alguna contratación que, en realidad, no realizaste. Se trata de una mala práctica habitual, la cual ha sido recogida en multitud de ocasiones por las asociaciones de consumidores. Ha sido detectada sobre todo en el sector de las telecomunicaciones.

Por último, hemos de señalar, aunque la decisión al respecto dependerá de cada caso particular, que la manera más efectiva de salir de los ficheros de ASNEF consiste en abonar lo adeudado. Aunque, como has comprobado en los anteriores ejemplos, es normal que no siempre estemos de acuerdo con nuestra aparición en sus listados.

Por consiguiente, volvemos al título de este apartado para contestar la pregunta que se formulaba en él. Un crédito con ASNEF conlleva que se trata de uno para cuya aprobación no se analizará la presencia en ASNEF.

¿Qué quiere decir que un crédito no tenga aval?

En este caso, sí que resulta más comprensible la denominación crédito sin aval. Pero, antes de definirla, es preciso profundizar en la naturaleza de los avales. Un aval, a grandes rasgos, es una garantía que se aporta para demostrar que se va a poder devolver el crédito.

Supone una especie de plan B para los casos en los que no se vaya a cumplir con la devolución del dinero prestado más sus honorarios e intereses. Se asegura que, en el caso de no cumplir con las cuotas mediante las que se van pagando las anteriores sumas, el dinero va a poder ser cobrado en un plazo determinado de tiempo por el prestamista.

Un aval puede ser una cantidad de dinero que va a permanecer en disposición de ser utilizada para cubrir las carencias de pago que puedan surgir por parte del prestatario. Pero también puede ser una propiedad (como una vivienda o un vehículo), la cual es convertible en dinero a los efectos de los fines señalados.

Finalmente, cabe reseñar que este aval que aporta el prestamista puede ser de su propiedad o pertenecer a otra persona física o jurídica. No son pocas las ocasiones en las que una persona es avalada por un tercero.

Así que, en respuesta a la cuestión del inicio de este apartado, un crédito sin aval será el que pueda conseguirse sin necesidad, a modo de requisito, de que el prestatario cuente con un aval que le respalde.

¿Por qué no se exigen estos requisitos?

Lo primero que nos hemos de plantear, quizás, es la pregunta de este encabezamiento, pero en sentido contrario: ¿por qué se exigen estos requisitos? La respuesta nos remite a la crisis económica por la que atravesó nuestro país desde 2008.

Como se comprobó que en ella tenían un especial protagonismo los impagos de las cuotas de devolución de los productos financieros a los bancos, se les instó, a cambio de ser reflotados con dinero público, a que pusieran en práctica unos requisitos más severos a la hora de aprobar los créditos y préstamos.

Por consiguiente, entre los criterios de mayor exigencia que se implantaron en los departamentos de riesgos de las sucursales bancarias, destacamos los que hemos descrito anteriormente. Pero también tenemos que remarcar la solicitud de una nómina, como garantía de ingresos laborales mensuales.

No obstante, las entidades de crédito alternativas, de ahí la denominación que estamos tratando en este texto, no pedían estos requisitos a la hora de considerar idónea la candidatura de solicitud para el crédito. Que no se ciñeran a estos requisitos, por otro lado, no significaba que no establecieran garantías de cobro. Simplemente, las cambiaban por otras de tramitación más ligera, pero igualmente efectiva.

Estas se materializan en la acreditación de unos ingresos regulares. Y estos no tienen por qué llegar en forma de nómina. De hecho, en el ámbito de los emprendedores y autónomos, no se trata del modo de cobro más frecuente. Esta circunstancia no implica que estos profesionales, los trabajadores por cuenta propia, no puedan ingresar más dinero al mes que los que lo hacen por la ajena.

Las ventajas asociadas a trabajar por Internet

Al alivio que supone no tener que cumplir con todos los requisitos anteriores se suma la posibilidad de hacer todos los trámites del crédito con ASNEF y sin aval mediante la Red de Redes.

En consecuencia, el cliente se olvida de las pesadas gestiones de documentación, puesto que no tiene que llevar papeleos a las sucursales bancarias ni aguardar en largas colas frente a las ventanillas de atención. Ahora puede adjuntar todos los documentos, ya sean estos personales (la información, básicamente, que cabe en el DNI para demostrar que tiene entre 18 y 65 años y un número de teléfono móvil para recibir notificaciones acerca del estado del crédito) o bancarios, por Internet.

El ahorro de tiempo, que también es dinero, resulta considerable. Ten en cuenta que puedes elegir mediante el simulador de la página web los fondos a recibir. También el intervalo temporal para que puedas devolverlo. Una vez hayas realizado esta elección, se generan los honorarios e intereses que también debes ir devolviendo.

El sistema de aceptación de estos créditos se basa en un algoritmo que analiza los datos bancarios. Si considera que eres merecedor de recibir la financiación, vas a tener tu dinero disponible en la cuenta corriente que hayas notificado en cuestión de minutos u horas. La rapidez del envío, en estos casos, depende de si tu banco trabaje o no con la entidad de crédito online.

En definitiva, los créditos con ASNEF y sin aval te permiten acceder a dinero con comodidad y rapidez.